Celebro mi inserción en el mundo blogger, haciéndolo coincidir con una escapada a Madrid como apoyo moral de una amiga para una entrevista de trabajo en Alemania.
La aventura madrileña comienza la noche del viernes. A las 12, para ser más precisos.
Quizás mi ignorancia me jugó una mala pasada pensando que a esas horas nadie cogería un autobús, pero no, en esa dársena se concentró más gente que cuando un jubilado oye la palabra "gratis" en algún evento de publicidad.
Empieza lo mítico:
Meter maleta. Subir al autobús (de camino, voy pensando con quién me tocará compartir las 6 horas de viaje). Señoras que buscan desconsoladamente dónde están escritos los números de los asientos. Abrochar los cinturones tras la amenaza de pagar multa si nos paran. Arrancamos. Algo de conversación y unas cuántas canciones.
Y es ahí cuando empieza mi mayor terror: quedarme dormida.
Vivo con miedo a que mis respiraciones suenen con más fuerza de lo que el umbral normal del oído humano puede soportar, o que la saliva me juegue una mala pasada, o de que mi cabeza se vea atraída por el hombro de mi compañero.
Los de delante empiezan a reclinarse hacia atrás, y me viene un olor a marihuana (o eso, o la noche empieza a confundirme). Es tan fuerte que hasta me entra la risa floja. Por un momento me transporté a cualquier "Coffee Shop" de Holanda.
El conductor avisa de que haremos una parada y con eso da el pistoletazo de salida para la terrible carrera hacia los baños. Todo vale con tal de ser el primero.
La cola es interminable. Cuando por fin es nuestro turno, se oye una voz de que el bus se va a marchar.
Del pánico, hasta el chorro se te corta; saliendo a medio vestir.
Y del ajetreo, me quedo dormida.
Llueve a cántaros en Madrid.
Es pronto, pero ya nos ha dado tiempo a sufrir algún que otro altercado y a estar invitadas al reservado VIP de una famosa discoteca.
Unas cuantas subidas y bajadas de escaleras después, dejamos las maletas y muy a lo "Sexo en Nueva York", cogemos un taxi que nos lleva al sitio de la entrevista
Pasan las horas, y veo cada vez más real eso de que se me va a ir lejos esa persona que aún sufriendo mis malos momentos; ha hecho de los buenos, los mejores recuerdos.
Rezo para que se meta al alemán en el bolsillo, pero egoístamente me muero de ganas de que me diga que no se va.
La espera es peor que un parto. Y aún estamos en el principio.
¡Es hora de disfrutar de la ciudad!
Os podéis hacer una idea: turismo, postureo, hacer un safari en busca de famosos, comida basura, noche madrileña y risas, muchas risas. Y cuando menos te das cuenta, toca regresar.
¡Es hora de disfrutar de la ciudad!
Os podéis hacer una idea: turismo, postureo, hacer un safari en busca de famosos, comida basura, noche madrileña y risas, muchas risas. Y cuando menos te das cuenta, toca regresar.
Supongo que mi príncipe azul, de momento, no está en Madrid. Aunque en esto del amor, una nunca sabe qué cartas tiene que jugar.
www.twitter.com/algondi
www.twitter.com/algondi




visto perra de fuego!
ResponderEliminarespero que por Madrid hayas dejado claro ese concepto!!!!! jajajaja
besin
Risas?? Eso es poco! Cielos!Nadie podria describir nuestras aventuras madrileñas mejor que tu!
ResponderEliminarYa espero con ansia ese proyecto de viaje campero a Barcelona...
Un besoooo!