Querido Christian Grey:
Permítame que me presente: En mi carnet de identidad pone Alba, pero "Algondi" engloba lo que realmente soy. Usted me podría llamar a voces, si lo prefiere.
Quizás piense que me pongo en contacto con usted por su más que apetecible fortuna. Nada que ver. Creo que lo que necesita es a alguien que cambie sus sombras del pasado por días multicolor.
No tengo la inocencia de Anastasia, pero mi mayor virtud es saber interiorizar mis problemas mientras sigo mirando al mundo con la misma ilusión que cuando te despiertas y ves que por la rendija de tu persiana se han colado unos rayos de sol.
Le prometo que nuestra peor época será cuando le duela la barriga de todo lo que le he hecho reír.
El físico me da igual, aunque usted hipnotice con su presencia.
Mis cánones de belleza son muy variados: adoro el estilo de David Beckham o el morbo que desprende Adam Levine, pero mi corazón se ha enamorado de la incoherencia de Mario Vaquerizo.
Lo único que busco es mi complemento. Necesito a esa persona que con el solo hecho de ver su nombre como remitente de algún mensaje, te saque esa sonrisa idiota tan dulcemente incontrolable y tu frecuencia cardíaca triplique su valor basal.
Sus motivos para estar celoso serían inexistentes: carezco de un José al que nuestra estrecha amistad le pudiera confundir sus sentimientos. Todo lo contrario, si miro detenidamente mi círculo más cercano me doy cuenta de que estoy llena de Kates, a las que, por cierto, adoro y de las que admiro ese poder magnético de atracción.
En cuanto al contrato, más que negociar el apéndice 3, deberíamos de sentarnos a hablar sobre el ejercicio y la comida: pues sufro de intolerancia a los gimnasios o a lo que esté relacionado con ellos, y mi dieta es un exceso de calorías carente de algún que otro alimento saludable.
Confío en que algún mensajero del programa de "Hay una cosa que te quiero decir", le haga llegar esta carta, ya que si pueden reunir a esos hermanos que después de tantos años aún no se conocen, ¿por qué no iban a traerme al hombre de mi vida?
Tengo la suficiente fe como para creerme que los chicos perfectos no sólo están en los libros.
Sin más, estoy a su entera disposición.
Un cordial saludo:
Alba González
Enfermera por la Universidad de León, con la que olvidarás a la señora Robinson.





me puedo mear contigo, eres mi ídolo, por si todavía no te quedo claro.
ResponderEliminarme rompo con ella, que grande eres tia
ResponderEliminarVa a dame mal de tanto reime
ResponderEliminarEres 100% total!
ResponderEliminarRicura!
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