Cuando hice la mochila el jueves por la mañana para disfrutar de la 77ª edición del Descenso Internacional del Sella, lo primero que metí fueron mis ganas de hacerlo memorable.
Lo segundo, mentalizarme de que mi esterilla no tendría nada que envidiar a cualquier colchón viscoelástico. Lo tercero, superar esa barrera existente entre el "Señor Roca" y la Madre Naturaleza.
Y por último, la camiseta color chillón.
No necesitaba nada más. Sólo a unas 15 personas más.
Gracias por estos casi cuatro días. Por los reencuentros y los nuevos lazos. Por las "Chilly" y sus efectos. Por la ducha caliente del viernes. Por los bailes. Por hacerme creer el cuerpo del verano. Por la 2ª edición de café con leche, hielo y Bayleys. Por el domingo playero.
Hay veces que vale más una imagen que mil palabras:
Adiós Arriondas 2013. Hola Arriondas 2014.












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