Desde hace dos días, tengo la sensación de estar cruzándome continuamente con gente con algún cero de más en su cuenta corriente:
¡Un cuarto premio ha caído a 200 metros de mi casa!
En la misma administración de la que era poseedora de un décimo.
Y si eso ya es para darse cabezazos, sumémosle que el bar al que suelo ir también se ha llevado ese pellizquito. Quizás por eso, a finales de Noviembre ya no les quedaban participaciones...
Dicen que si no te toca nada, el día 22 de Diciembre se proclama "Día de la Salud".
Llegados a este punto, creo que la tengo de hierro:
Soy el "Iron Man" de la salud y la envidia de "Aceralia"
Está claro que esta vez tampoco era para mi.
Pese a quedarme con las manos vacías, me reconforta ver la emoción de las personas afortunadas; su explosión de júbilo por poder tapar agujeros o darse algún capricho; y cómo sin quererlo te hacen partícipe de sus historias. De ésas, que bien merecen el premio.
Mi mayor brindis va por esa gente que los Niños de San Ildefonso, les han cambiado la vida.
Eso es la magia de la Navidad.
Al resto, no os preocupéis que ¡"El Niño" no se nos escapa!
Soy más de buenas noches, que de Nochebuenas pero no me puedo resistir a los programas que echarán en la televisión, ya grabados en verano. Al: "Me llena de orgullo y satisfacción". Al mantel de las celebraciones. Al olor de los langostinos.
A su espíritu familiar.
Por mi parte os diré eso de:
Hola, soy Alba...
P.D: Siempre me codeé con Reyes, pero no me voy a negar si un apuesto Señor vestido de rojo se quiere estirar conmigo (guiño, guiño).
No se cele, a usted también le espero, Santa.
Aunque con esto de la ciclogénesis, tengo miedo de que su trineo se desvíe...







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