Decimos adiós a un año más: 365 días que no volverán; 52 semanas que meteremos en la caja de recuerdos y un montón de horas cargadas de momentos difíciles de olvidar.
Se va un 2013 no apto para supersticiosos, a expensas de lo que nos deparará un 2014 al que sólo le pido que no me de tantos sustos; que todas mis Chicas de Oro sigan a mi lado y que la suerte se ponga de mi parte, para seguir jugando las cartas con el destino.
Si algo me ha enseñado este año que nos deja; es a disfrutar de los pequeños detalles, a hacer de tripas corazón, y a explotar mi sentido del humor.
Tengo una especial predilección por los años pares.
Esta vez, nada de propósitos. Así, no acumularé otra lista de intenciones sin cumplir.
Procuraré empezarlo aplicando todos los rituales posibles.
¡FELIZ 2014!
"Lo que hemos vivido: Los besos tan largos. Los tragos amargos. Pasiones y sueños que hemos compartido. Las risas,
los cuentos, los malos momentos. Comernos la vida, bebernos el miedo".





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