¿Cómo lleváis el año?
No es por nada, pero agradezco que por fin hayan terminado las Navidades. No es que no me gusten, al contrario. Pero tanto turrón; tanto brindis y tanto entremés, estaban haciendo mella.
He pasado estos días conjugando el verbo gastar:
- Por las mañanas, es el turno de las calorías.
- La tarjeta de crédito, ha sido la reina de las tardes.
Hay que hacer muchos malabares para ser ayudante de los Reyes Magos y estar en paro.
Confieso que soy de las que compran a última hora.
Me apasiona esperar largas colas (primero para pagar, y luego para envolver) o ver las caras de las sufridas dependientas ante nuestra indecisión.
Y qué deciros de mi osadía por meterme en un centro comercial a las 5 de la tarde de un 2 de Enero...
Pero, ¿qué me decís de las señoras que se intentan colar con la excusa de:
"Perdona, guapa, es sólo para preguntar si les queda una cosina"?
No os fiéis, son una mafia muy bien organizada.
Si os negáis y les plantáis cara, os sueltan eso de: "la juventud ya no respeta nada".
Pero si os entra un arrebato de bondad y os dejáis llevar por su aspecto despistado, ya será demasiado tarde: Además de haberte pasado, se están llevando lo que tú querías, (y parece que lo sabían, porque se ríen maliciosamente).
Cuidado con ellas: suelen ir en parejas; con abrigo tapándoles los tobillos; gafas de hace dos siglos; y por una extraña razón que se me escapa de las manos, llevan el pelo lila. ¡LILA!
Después de este mini-manual para sobrevivir a las compras Navideñas, deciros que también he tenido tiempo para tomarme unos cafés en buena compañía, dejarme ganar al parchís, recibir los primeros regalos de cumpleaños (y morirme de amor) y tener mi recompensa por haber sido una buena chica.
No os quiero enamorar, pero hoy rompo mi relación de pareja de más de tres años de duración.
El culpable: El Samsung Galaxy S4, que SSMM han dejado a mi nombre.
Espero que el móvil venga con un trabajo debajo del brazo...
Y vosotros, ¿habéis sido buenos?






No hay comentarios:
Publicar un comentario